Obama defendió ante el Congreso la ofensiva que permitió romper el asedio de ISIS en Irak

El presidente de los Estados Unidos remarcó que se actuó para proteger a los civiles y en coordinación con el gobierno iraquí. Gracias a la operación, la ciudad de Amirli fue liberada del yugo yihadista.

El mandatario estadounidense, Barack Obama, notificó al Congreso que los ataques aéreos en Irak, realizados este fin de semana, fueron "con el propósito limitado de detener el avance del grupo terrorista Estado Islámico" y defender a la población civil.
Obama señaló que el 28 de agosto autorizó a las Fuerzas Armadas para que condujeran ataques aéreos en apoyo a una operación para distribuir ayuda humanitaria a los civiles en la localidad iraquí de Amirli, "rodeada y sitiada" por los yihadistas del Estado islámico (ISIS, por sus siglas en inglés).
"Estas operaciones adicionales se limitarán en su alcance y duración según sea necesario para atender la crisis humanitaria y dar protección a los civiles en Amirli", explicó ante el Parlamento, en cumplimiento con los requisitos de la Resolución sobre Poderes de Guerra.
Las operaciones aéreas de EEUU en Irak también dieron apoyo a los civiles atrapados en la montaña Sinjar y respaldaron las operaciones de las fuerzas de seguridad de Irak para recuperar el control de la represa de Mosul. El presidente subrayó que siempre se actuó "en coordinación con el gobierno iraquí y a pedido de éste".
El Pentágono detalló, en un comunicado, que ha llevado a cabo distintas incursiones de ataque aéreo en Irak, 23 de ellas como apoyo a la defensa de Erbil, 13 para la defensa de Sinjar, 80 para ayudar a la defensa de la represa de Mosul y cuatro en torno a Amirli.
Precisó, además, que ha realizado esas acciones en coordinación con sus aliados Australia, Francia y el Reino Unido, que descargaron suministros para la población local; enfatizó, asimismo, su cooperación con las fuerzas de seguridad de Irak y la milicia peshmerga del Kurdistán iraquí.
La Resolución de Poderes de Guerra, aprobada por el Congreso en 1978, fue resultado de la intervención militar de EEUU en el conflicto de Vietnam, donde, sin que el Congreso aprobara una declaración de guerra como lo estipula la Constitución, el gobierno estadounidense llegó a tener más de medio millón de soldados.
De acuerdo con esa resolución, el presidente puede enviar fuerzas militares estadounidenses al combate en el exterior sólo bajo una declaración de guerra por parte del Congreso, bajo una "autorización legal" o en caso de una emergencia creada por un ataque" contra el país.
La legislación demanda que el presidente informe al Congreso dentro de las 48 horas de una acción militar y prohíbe que los soldados estadounidenses permanezcan en conflicto en el exterior por más de sesenta días sin un permiso del Congreso o una declaración de guerra.

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